Una Puñalada

Una daga manchada

De sangre,

Sangre roja,

Sangre ajena..

Entré en casa,

Todo en su sitio,

Pero notaba un

Olor desconocido.

De repente,

me apuñalaron por detrás,

Una punzada de dolor,

y todo pronto acabó.

Un charco de sangre,

Su olor me embriagaba

Como tantas otras veces,

Solo precisó una pequeña puñalada.

El hombre tirado

En el suelo,

Inerte, inmóvil, muerto.

Solo fue una pequeña puñalada…

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Publicado el julio 28, 2012 en Poemas y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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